…Veinte días en Villena…

 

Usaba una curiosa mezcla de esencias: Mayo del 68 y moto negra; bicicleta y casco integral; eau de rochas y gafas de pasta; aloe vera y corticoides; grandes anillos…

Lenguaje culto, panocho y cháchara, chorradas y vino, conceptos profundos. Religión y bólidos, aviones y Dios, tanques, Jonh Wayne, soledad…, amor.

Él es como su obra o su obra como él. Se ha guardado en sí mismo. Se contiene y es contenido. Es continente y esencia de su universo ambarino.

Sutil coleccionista se ha capturado a sí mismo con  asepsia de biólogo, en la instantánea de su vida…, y ha quedado calcinado, humildemente inmerso en éter, crucificado con alfileres en la inmensidad del vacío.

“Ta ñaco”…, me dijo después de Navidad, veinte días en Villena son muchos días…

Crisálida de cuarzo o cripta de cristal, sarcófago de hielo, soporte de la vida muerta, cofre de la muerte viva…

Y hablábamos de mujeres, le gustaba mirar e imaginar, y fabular. Y yo le repetí: Veinte días en Villena son muchos días.

Sonido de vinilo encapsulado en gelatina, olor a bakelita, sabor a regaliz y tacto de pupitre. Bureta y Erlenmeyer, azufre y piedra pómez.

Usaba una curiosa mezcla de esencias: Mayo del 68 y moto negra; bicicleta y casco integral; eau de rochas y gafas de pasta; aloe vera y corticoides; grandes anillos…

Lenguaje culto, panocho y cháchara, chorradas y vino, conceptos profundos. Religión y bólidos, aviones y Dios, tanques, Jonh Wayne, Soledad…, amor.

Veinte días en Villena son muchos días…

Carlos Romero

Texto interior:
Catálogo: Jesús Tarruella. Cartas de un Náufrago.
Edita: Cada de la cultura. Ayuntamiento de Villena.
2004
ISBN: 9788496621954